El camino de la felicidad

En un encuentro anual de excompañeros de instituto, en las que cada uno hace el repaso de lo que ha pasado en sus vidas desde la última reunión –esa época era antes de que todos empezaran a parir-, se me ocurrió coger una cámara de vídeo y a modo de reportera dicharachera preguntar uno a uno si eran felices. De esto hace ya varios años, pero recuerdo dos cosas. Una, que me encantó ser reportera dicharachera, y la otra fue la respuesta de uno de ellos.

Conseguí tener un técnico de cámara que me acompañara en mis entrevistas –es decir, era el dueño de la cámara y deduzco que no quería dejármela-  mientras yo sostenía un micro ficticio y preguntaba a los asistentes: ¿Eres feliz?

Es una pregunta muy muy curiosa.

Durante muchos años me he preguntado qué es la felicidad y he leído mucho sobre ello. También he discutido con amigos y conocidos sobre este término y me he dado cuenta que no hay unanimidad en la definición. Y cuando he preguntado a alguien si es feliz, la respuesta más común que he recibido es: bueno, psi, a veces, en general, DEPENDE. ¿Has dicho Depende? ¿Depende de qué?  Por las caras que hacen mientras responden, parece que les viene a la cabeza algo negativo de sus vidas, y dicen que sí sabiendo que hay una parte de ellos que diría que no en ese preciso momento.

Después de haber entrevistado a varios compañeros recibiendo repuestas indecisas, me acerqué a otro de ellos, con la misma pregunta:

-¿Eres feliz?

-Sí

-¿Perdona? ¿Puedes repetir?

-Que sí, que soy feliz

-Ah… mm.. eh.. mmm.. ¿si? (mierda, que respuesta más clara y tajante.. y ahora qué digo) ¿Por qué?

– Porque hago lo que me gusta, disfruto de mi vida. Mi trabajo está relacionado con el mar, y navego en mi barquito, y puedo pescar. Me gusta mi vida.

Su cara de tranquilidad, de paz y satisfacción aún la siento retumbar dentro de mí, y con una envidia que nunca es sana.

Aparté el micro ficticio de delante de su cara y me fui desconcertada a buscar otro entrevistado más fácil, de los que dudan.

Pero, ¿por qué me sorprendí tanto? ¿No esperaba un Sí como respuesta? ¿Y por qué no lo esperaba? ¿Tengo una pre-concepción de que actualmente no somos felices en la vida?

Definición de la felicidad

Tal Ben-Shahar, en su libro, Happier, define la felicidad. Y, no sé si es porque es la última que he leído, pero creo es la más precisa, adecuada y útil. Tengo la definición en inglés:

 I define happiness as ‘the overall experience of pleasure and meaning.’ A happy person enjoys positive emotions while perceiving her life as purposeful. The definition does not pertain to a single moment but to a generalized aggregate of one’s experiences: a person can endure emotional pain at times and still be happy overall.

Es decir, que nuestra felicidad depende la percepción global que tenemos de nuestra vida. Cuando somos felices, en la balanza pesan más las experiencias positivas y aunque las negativas existen, no son significativas. Y aquí entra en jugo la percepción subjetiva de nuestras vidas. Por esta razón es tan importante descubrir cómo vemos e interpretamos el mundo y trabajar para que nuestra percepción se centre en los aspectos positivos, minimizando los negativos.

Happiness is not about making it to the peak of the mountain nor is it about climbing aimlessly around the mountain; happiness is the experience of climbing toward the peak.

Esta frase es crucial. Siempre se ha dicho que el camino es lo importante. También Eduard Punset dice que la felicidad está en la antesala de la felicidad. Pero a mi este tipo de afirmaciones no me han convencido nunca. Ahora que he leído a Ben-Shahar he encontrado una definición que me ayuda a entender mejor la felicidad. Él vuelve a afirmar que lo importante no es llegar a la cima, también dice que el camino es lo importante, pero no cuando caminas sin rumbo.  Es decir, lo importante es la experiencia de subir a la cima, dehacer el camino hacia un objetivo que dé significado a nuestra existencia.

Yo soy de las que aboga por vivir el presente,  como buena estudiante de libros mal-llamados “autoayuda” y que cree en las afirmaciones de Eckhart Tolle, escritior de El poder del ahora. Pero sólo viviendo el ahora, al estilo hedonista, puede crearnos un vacío. “Vivir el presente” a secas me parece una fórmula incompleta de la felicidad. Tal vez sea porque no somos capaces de experimentar la plenitud del presente, pero la definición de Tal Ben-Sahar me parece más completa y adecuada a nuestra forma de vivir.

La felicidad es sentir que estamos en el camino que hemos escogido para llegar a un objetivo que dé sentido a nuestra vida.

Por último, además de un objetivo/cima y un camino que recorrer, debemos tener en cuenta cómo es ese camino. Teniendo en mente la respuesta de mi amigo, que era feliz porque su vida giraba alrededor del mar, su gran pasión, debemos procurar que nuestro camino esté lleno de experiencias que nos gusten.

Y tú, ¿estás en el camino de felicidad hacia tu cima? ¿Eres feliz?

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